POEMAS



IRREMEDIABLEMENTE. DECONSTRUCCIÓN (EDICIONES EN HUIDA, 2014)

No digas que es posible continuar así, 
como si nada, como un pez 
que lo ha olvidado todo en dos segundos, 
que seguirá viviendo, por supuesto, 
que seguirá nadando un tiempo más, 
un tiempo y solo un tiempo limitado, 
que seguirá soñando con el día 
cuando estuvo a las puertas de la luz. 

Ben Clark


EL POETA DESPRECIA A LOS DIOSES Y SU BASTARDO, CUPIDO.

Despierta. 
He visto a Paris huir por la ventana, 
y he temido por ti, por tu cálido cuerpo desnudo entre sábanas de lino. 
Eso fue esta noche. 
Ahora, ya es de día y presiento 
que un futuro limpio borrará el asedio. 
Soy abismo necio, rotundo, ciego y desesperado 
y estoy vivo todavía.
Padres nuestros que caísteis del cielo aborreced al dios enano,  permitid que la artillería aliada comience las maniobras disuasorias y transcribid la historia de un siglo patriarcal y anodino en el que el dolor del cuerpo fue ensalzado en cada estadio del mundo, en cada billete de curso legal. Acabad, dueños del devenir humano, con el bastardo que dibujó en la puerta de mi casa un mapa de las venas de este corazón que sostengo ahora entre los dedos. Será un tiempo distinto e iniciaremos la conquista de un espacio delimitado por nuestra voz. 
   Podré pedirte aquello que he ido necesitando, 
aquello que no me atreví a señalarte nunca. 

Este es mi hígado con el que siempre te quise.





EL POETA RENIEGA DEL POEMA

“Pero tú haces versos”, decís. 
Pensáis que el ditirambo puede zurcir 
esta herida que penetra en mi costado. 
Sin embargo, os digo que, mientras vosotros 
lloráis en el dulce calor de vuestro lecho, 
yo me arranco la aorta y escribo 
con la sangre que gotea sobre el papel. 
Ayer salí al invierno, 
donde un autobús recogía esta misma sangre que nos viene sobrando. 
Dicen que de mis deshechos hematíes puede nacer una vida que no es metáfora. 
No. Mis venas están secas. 
Lo dice una mujer que porta una jeringuilla entre los dientes. Me señala y se ríe. Es una pesadilla. Escondo mis huellas dactilares, pero de nada sirve ante la verdad que se cierne sobre nosotros.

Pretendéis hacerme creer que soy diferente, 
que he de ser feliz aunque me arranquen los ojos. 
La mano que me mece, es la misma que me acalla, 
que me hunde en el barro, que me impide ver con claridad más allá de mí mismo. 
Esta mano, la mía, ya no quiere seguir viviendo, 
y a mis dedos les cuesta tanto respirar... 
Escucho esa otra voz que me habita c
cuando decido que la noche debe conducirme al sueño, 
pero es mentira. Ayer me golpeaba el pecho y 
me lamía la boca y ahora, mientras escucho la Sheherezade de Korsakov, 
me dicta despacio la prisa que le supongo al miedo eterno. 
Ésa, la que resuena, no en la Scalla de Milán, 
sino en las podridas paredes de mi habitación azul, 
es la voz a ti debida.





CUANDO DIOS SE EQUIVOCA (EH EDITORES, 2010). PRÓLOGO DE BEGOÑA CALLEJÓN.


mamá decía que el mundo sería mío
si dejaba de morderme las uñas
ahora me muerdo la sangre 
y el mundo se evapora 
en el universo que me legaron sus manos

mamá dice: 
"parece que te duele la mirada"
pero yo apenas re cuerdo 
otra forma de verme
de vernos

mamá me escribe en una servilleta
"el desalluno está aí
coje la leche del frigorífico"
y yo me doy cuenta de que no sabe escribir
pero no importa

ella me limpia las costras en mi ausencia
y yo la lloro para cuando no esté
mamá me susurra
"claro que no mi niña
tú no estás locas"
pero yo sé que me miente
para que no me retuerza la lengua
y deje de balbucear palabras extrañas
telescopio tintineo detritus
yo le cuento que me irritan las 
palabras 
y que a ratos
no sé quién es

a menudo rindo mis rodillas
y me tiro del pelo y grito
me castigo de hambre y
el miedo del que me escondo aquí
en el baúl de los juguetes
este miedo que me apaga las luces
y me empuja contra mi náusea
me contagia de muerte





cuando mi tiempo no me piense atada

cuando las palabras sepan a acero,
cuando los rostros no me digan nada,
cuando mi voz sea nuevo aguacero,

cuando ya entonces viva acostumbrada
a esta memoria que es solo un reguero;
cuando observen sus vacías miradas
y mude el olvido en daño certero

reconoceré despierta mi ausencia
y retorceré mi lengua y mis dedos
te pediré de nuevo que me nombres

y sabré si tu voz en mi demencia
sabe transcribirme sobre este miedo
páramos habitados por los hombres.





RELÁMPAGOS (LVR, 2013)

I
Si arde en París en tu espalda,
me apunto al fuego eterno y
me deshago en la piel de tus costillas





VI
Ahora que me duele el eje que me atraviesa
aprendo que mis piernas esperan el reposo de tu cuerpo





VII
Este terremoto sin escalas que es mi pecho
cuando haces noche en mi garganta
y la cena es tu cuerpo en mis venas





XIII
Me cogió por el cuello
y me escupió a la cara.
El padre detestaba mi debilidad.





XXIII 
Porque soy como el necio
al que le brotan las palabras,
porque soy como el muerto
al que nadie mira las heridas.





V
No me importa vivir en un mundo de hombres, 
siempre que pueda ser una mujer en él.

(Marilyn Monroe)

Subirme la falda y tener tu sexo,
abrir los ojos y verme entera,
ser mujer y estar en paz.





Habitación 666
Y dijo el diablo:
"Páseme con el Banco Central Europeo".





DE LA PLAQUETTE MOSCÚ ENTRE CLAVÍCULAS (ÁNGEL MUÑOZ Y CARMEN MORENO, 2012)



Prólogo

Para cuando regreses
te dejo la luz despierta
y este corazón
dibujado en la fachada 
para que reconozcas 
la casa encendida
y no tengas siquiera una duda
y entres como siempre 
hasta donde mis brazos
se convierten en tu torso

para cuando vuelvas
he alquilado una melancolía
para hablarte del amor
y sus dioses
de las dignidades del cuerpo
tendidos en otras pieles
de los deseos y sus alrededores
o tal vez
de las cartas que aún guardo
en mis bolsillos

para cuando regreses 
estaré llena de oportunidades
y tendré los dedos
cubiertos de la espera aprendida
y pediré canciones
o cantaré para tu sed
y será el tiempo un malestar
diuido en tu presencia

para cuando vuelvas
habré tenido algunos sexos
y muchos ojos
y alguna duda
que cambiará de parecer
cuando oiga tu perfume 
avanzar por el pasillo
y seremos entonces
como debimos serlo
un único sombrero
una letanía perpetua
un querer estar queriendo
un saber que estás aquí
un deseo de que sea para siempre
aunque siempre no exista
más que en mi voz
una eternidad mientras dure

para cuando regreses
para cuando vuelvas
para que sepas
que jamás desesperé




DE COMO EL AGUA A TU CUERPO (VITRUVIO, 2009)


Ya nada es lo que era

Los recreos de aquel tiempo,
las carreras por los pasillos,
los sábados de juegos de siempre,
los amigos de cromos,
la risa en el espejo y el baño,
los charcos profundos
que cobijaban el Titanic y la Atlántida,
los pequeños pasos,
los misterios de las niñas,
el mar con el que luchaba abiertamente,
las monjas castigadoras, tristes
y el bocadillo de chocolate
recortado a ras de onza,
la sabia estupidez que me llenaba la boca, 
las manos extendidas hacia el Oráculo,
el sherif que pude ser,
la niña de entonces que fui,
los cines en Navidad,
las galletas de canela al peso
de camino a una playa
que se ha hecho eterna en mi piel,
el desamparo de irme alejando
de cada una de las ventanas 
que se asomaban a una plazoleta
de patines y balones...
... ya nada es lo que era




Jacques Brel 2255


En la sombra de tu sombra,
aquella misma que recorre tu cuerpo
mientras el viento desviste las sonrisas
y la noche acude a la ventana
que te espía tras un fuego fatuo,
uno cualquiera porque no el de tus caricias,
y el movimiento tenue de los dedos en tus caderas
el recuerdo vivo de tu vientre
que late bajo todos los besos que llevan tu nombre
y Jacques Brel
recordándome que quiero ser
en la sombra de tu sombra.




DE MÁS QUE MORIR (ARAMBEL, 2005)




IMPERFECTO

Recuérdame cuidando las miradas,
los ojos que enfermaron de mirar,
recuérdame lamiendo las pisadas
de unos pies tan cansados de llegar;

bebiendo de este hueco de tu mano,
el veneno resume nuestro amor
tan despojado ya de mí, tan vano
como el aire que dicta mi dolor.

Amando a aquel que me parte el alma
con golpes que envenenan una vida
que dejo ahora mismo de sentir.

Y escribe los más tristes en tu calma,
dale a Dios y al juez lo que te pida.
Esta que llora, no muere más por ti.




Humpty Dumpty

-La cuestión es -insistió Alicia-
si se puede hacer que las palabras
signifiquen tantas cosas diferentes.
-La cuestión -zanjó Humpty Dumpty-
es saber quién es el que manda. Eso es todo 

(Lewis Carroll)

La cuestión es saber quién manda
en esta vida que deshaces 
en todos los verbos de la sangre.
La cuestión es saber quién manda
en las luces y las sombras
en las carreras hacia la muerte
o hacia la guerra sin cuartel
que declaras en mi piel rota.
La cuestión es saber quién manda
en las saludes de esta felicidad
que se asoma a la ventana
y mide la distancia hasta el suelo
y se va a dormir en la duda
del amor que no me sostiene ya más.

Aquella tarde Humpty Dumpty
cogió sus golpes y su ropa, 
deshabitó mi armario y mi cuerpo.
La cuestión es saber quién ama.
Nada tiene que ver con la muerte.




DE LA TREGUA DE LA PIEL (DIPUTACIÓN DE CÁDIZ, 2004)




La pequeña

La que dice que no
con los ojos abiertos,
y es escapa del día o la muerte
por un agujero del iris,
y se evapora en relojes
cuando viene el tiempo a manejarla
y seduce a gigantes
en el atronador rumor de los besos,
y se desnuda perpleja,
y se intuye formada por el mar,
y se esfuma tras la risa.

Esa, a la que escribo,
la que se hace llamar pequeña,
la que mata de aromas,
la nacida de los dedos...




Carta a una mujer que tiembla
Para David García Alba que la hizo canción

Prometiste llegar y llegaste
sin dejar más huella
que tu sombra abrazada a mi sombra.
Y, aunque juraste blindar tu mirada, 
me arrancaste de la calle y
me subiste a tus pupilas sin mirarme.
Bajaste la escalera de puntillas
para que nadie supiera que te ibas
por la herida de tu sangre, 
sin decir ni una caricia, 
sin una palabra de descargo.
No sabías cuánto cuesta seguir andando 
por aquellas calles
que te estrechan los pasos.
Sudar los amores en la pérdida
de la ilusión que suspendía tu estrella
de un universo incendiado o encendido.
De tus ojos, de tus manos,
de la altura de tu azar,
o de tus encuentros
con los ángeles del techo,
de todo y tu acento hablaría sin tapujos
si supiera que ya no tiemblas
que no te miente el espejo,
que no te mata quien te quiere,
su superman no volverá más
a buscarte y te fugarás
con el primer tipo duro
que se ablande en tu cintura.
Que eres princesa de un cuento de hadas
que baila a ritmo de swim el día que me quieras
y no ha de dejar de quererte
quien te mira desde el otro lado,
te mide los pasos,
y te pide que te quedes.





DE PLANO URBANO (QUORUM,1997)

Per me si va nella cittá dolente;
per me si va nell'eterno dolore;
per me si va tra la perduta gente.

(Dante Alligheri)


Troya periférica

No hay palacios en esta Troya alternativa
y el caballo en la aguja espera
que se hundan el muro, las pintadas.
El tiempo, Jano hipócrita
con dos caras y cuatro ojos ciegos 
vigila las señales que no llegan.

   En la puerta de Crossroad pub
Paris cubre de harapos su cuerpo enfermo
y su justicia que horas antes
cautivara a las diosas, ahora
caduca en un lejano fulgor nuclear.

   No hechiza la troya ya,
no contempla sus senos fulgentes
y peina en el espejo de su bolso las canas
que ahora no esconde a nadie.

   La oscuridad se acerca con el frío.
Del caballo los hombres nacen y se derraman.
Mira a Troya sitiada por la muerte
ente coches, jeringas y chabolas.




A una mujer que arde
Detrás de ese incendio, dicen,
que nadie puede escapar.

(De Arde París, cantada por Ana Belén)

Pétalos rojos de hiel en tu voz.

   Hazme un único camino
donde perdernos en las llamas
sin retorno: tú, en el Eliseo,
yo, en la comisura de tus labios.





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